viernes, julio 6


Me he vuelto fría con el tiempo. Me parece que los daños han causado más estragos en mí de lo previsto.  Supongo que era cuestión de esperar, ya sabemos eso de que mientras no todo dura yo sigo dándome de bruces con todas y cada una de tus absurdas incoherencias. Supongo también que he cambiado por ti, por él o por ellas. Supongo que nosotros hemos cambiado por el exceso de confianza. Aunque también supongo que no te conozco tanto como creo. Y que siempre va a ser así. Que la amistad durará hasta sobrepasar el límite. Y se sobrepasa, créeme. Créeme por favor, créeme cuando te digo que nada es para siempre, y mientras esto siga así, quiero que te quede bien claro. Cuando lo tienes claro duele menos. O eso supongo. Yo no lo tenía, por eso estoy así. Por eso no has conocido a la verdadera Vic. Y lo siento por eso, no te lo mereces. Ni tú, ni nadie. Supongo que es lo que pasa cuando das todo de ti y al final ese todo acaba en un nada para nadie. Cuando quieres tanto que el corazón se sale del pecho y sonríes para que el otro lo haga aún estando roto por dentro. Y también cuando ves que se te va de las manos y única y exclusivamente puedes sentarte en la primera fila de tu vida para verlo. Todo tiene un final, y aunque duela, quiero que lo sepas. No quiero verte llorar. He llorado por los dos, créeme también en eso. Y cuando te digo que no merece la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario