sábado, julio 21

mensaje de voz nº7

Como un miedo ilógico, irresistible e incoherente. Como no saber nadar o no poder respirar. Como quedarte atrapado bajo tierra o bajo tu cama. Un miedo cobarde e insensible. El de los no luchadores. Y hay veces que no sirve de nada luchar. Es como perderlo todo. Como ser mudo, cojo, ciego o manco. No sé, como faltando algo. Como la soledad. Llega el momento en que no hay nada. Que palabra más radical. Y de repente no hay nada. Nada durante 2 años, 5 meses y 12 días. Ni tu voz, ni tus ojos, ni tus brazos. Ni si quiera tu recuerdo. Nada cuando hacía tanto frío que las lágrimas se helaban, ni en las noches de verano estando yo sola en una cama que se queda inmensa sin ti. Nada de "te quieros", ni "buenos días princesa", ni cartas debajo de la almohada, ni el presentimiento de que hoy iba a ser un buen día. Solo un vacío que se va haciendo grande mientras el tic tac del reloj me perfora los tímpanos. Mientras esta fría certeza me confirma poco a poco, aún poniéndole toda la resistencia del mundo, que no vas a volver. Mientras un incesable murmullo me lo grita y me rompe por dentro. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario