"Hace dos años y un día que vivo sin él, que no le he vuelo a ver, y ya puedo decir que no recuerdo como eran sus cálidos besos, ni sus fuertes brazos que podían apartarme de todo lo malo de mi alrededor. Ya no grito en medio de las pesadillas cada noche, ni lloro al escuchar nuestra canción. Puedo decir que tampoco recuerdo que se sentía al sonreír desde dentro, y que no lloro porque las lágrimas ya no salen del alma. Me curaste de mi absurda obsesión por el amor y conseguiste que sea lo que hoy soy. Me hiciste olvidar el dolor de estómago que causaba mi risa al verte bailar, el de mis pies al volver al amanecer con una botella de vodka vacía en una mano y cogida a ti con la otra, y el causado por el maldito amor. Siempre el jodido amor, con su perfume a dolor y su aroma a infelicidad, inseguridad, celos y angustia. Todavía tengo resaca desde que te fuiste... el dolor de cabeza por no parar de darle vueltas a tu voz diciéndome “te amo” y el vacío que siento en el pecho. Me levanto todas las mañanas pensando que ese será el día y ese puto vacío nunca se llena. Cuando te conocí te dije que me habías robado el corazón, y cuando te fuiste me di cuenta de que tenía razón. Pero teniéndote a mi lado, lo mantenía cerca y no notaba su ausencia. No necesitaba nada si tú estabas conmigo, pero ya no lo estás. Supongo que algún día me acostumbraré a abrir los ojos y ver mi cama vacía, y a no oler tu perfume al buscar mi ropa en tu armario. Pero enserio, hay algunas cosas que ya he conseguido poder olvidar, como el color de tus ojos. No recuerdo si eran verdes o azules, aunque sé que son los más bonitos que he visto y veré. Ni el tacto de tus mejillas cuando las acariciaba cada noche mientras te observaba dormir. Hace dos años y un día te fuiste, y me dejaste sola con todo este amor, con el tuyo y el mío, porque sé que me querías. Yo sé de amor, aunque sea porque lo deseé con cada fibra de mi piel, o quizás sabía… porque creo que también he olvidado todo lo que conlleva el verbo “amar” y todas las promesas que hicimos con dicho verbo. Pero a ti… a ti todavía no he conseguido lo que se dice sacarte de mi cerebro. Siempre pienso en ti, cada minuto que tiene un día, cuando me lavo los dientes y cuando como pizza en nuestro sofá turquesa. Te recuerdo cuando veo a tus amigos, y cuando veo a los míos. Y cuando mi madre me pregunta que qué tal te va. Pero bueno, estoy empezando olvidar también el tono de tu voz, así que poco a poco creo que podré volver a vivir, o quizás a intentar sonreír."
No hay comentarios:
Publicar un comentario