
Soy de esas personas que no saben que quieren en la vida y a la vez lo tienen clarísimo. No sé que voy a hacer mañana por la tarde, ni que haré la próxima vez que vea a ese chico que tanto me gusta, ni si quiera si quiero hacer bachiller, pero que me sacaré un doctorado en Londres, eso lo tengo claro, y que quiero que mi hijo se llame Diego, aún más. Soy de esas personas que sueñan con un príncipe de ensueño, aunque tengo claro que quedan muy pocos de ellos, y que seguramente no tendré tanta suerte de toparme con uno, pero de las que se conforman con alguien que me despierte cada mañana con un ‘buenos días princesa’, y que me demuestre que me quiere en todo momento. No quiero a alguien que me de mil regalos, y me lo demuestre todo con cosas materiales, ya que prefiero a un chico que me mire a los ojos y me lo diga todo con una simple mirada. Soy de esas personas que se rayan muy fácilmente, de las que en cuanto no les pones un ‘te quiero’ en un comentario, se esperan lo peor, y de las que cuando no les respondes un privado, ya puedes mover cielo y tierra, que si no te lo curras, te va a ir mal conmigo. De esas que tropiezan todo el tiempo con la misma piedra, y se caen y se levantan sin ayuda de nadie. Soy de las que se ponen la piedra ellas mismas, porque me gusta, porque hay veces que disfruto de las cosas malas, y saco el lado bueno de las cosas, aunque a la vez, hay muchas veces que lo gris lo vuelvo negro cuando no tiene sentido que lo haga. Yo soy del tipo de persona a las que les encanta ir con la cabeza bien alta, pase lo que pase, aunque también me gusta que cuando las lágrimas empiezan a correr sobre mi mejilla, venga alguien y me diga: ‘nada ni nadie se merece tus lágrimas’. No quiero novio, aunque sí lo tuviera lo cuidaría como el tesoro más preciado. Soy de las que daría la vida entera por sus amigas, de las que se deprimen si no hacen nada un viernes por la tarde y de las que empiezan a decir cosas como: ‘¿en qué se está transformando mi vida?’ o ‘esto es como un pozo sin fondo’. Me gusta mucho hacer la loca, de hecho, sí pudiera, me pasaría el día bailando, gritando, saltando, y todas esas cosas, aunque también me encanta cerrar la puerta de mi cuarto y ponerme a pensar en las cosas que pasan a mi alrededor. Soy de esas personas que pueden estar horas y horas dándole vueltas a las cosas, pero a la vez soy de las que dicen eso de ‘las cosas claras y el chocolate espeso’ aunque a mí siempre me haya gustado más bien caldoso. Odio que la pasta esté pasada, más bien yo siempre me la dejo poco hecha, y en mi casa, o el pan es blando, o yo no lo pruebo. Soy de esas personas a las que les gusta estudiar, de hecho no me molesta, pero a mí, como a la mayoría de jóvenes de mi edad, me puede eso de darle al Inicio del tuenti, y de petar a tweets a la gente. El whatsapp me puede y me encanta escuchar a la gente, que me cuenten sus problemas, pero a la hora de ayudar, la verdad es que me cuesta bastante, porque me quedo en blanco. No sirvo para callar a las masas, porque más bien soy yo la que empieza con el griterío. Soy de esas personas a las que no le gusta meterse en follones, pero a la vez, soy demasiado contestona, y aunque sepa que en la mayoría de veces tendría que dejarla cerrada, me encanta abrir la boquita y decirle a la gente sus cuatro cosas en la cara bien dichas. Me encanta cantar, podría pasarme horas y horas cantando una canción tras otras, porque la verdad es que me sé bastantes. Soy una amante nada de las fiestas de fogueres, y alicantina de pura cepa. Me gusta la bebida, no lo niego, de hecho, cada vez que puedo, tomo, aunque a mi madre no le haga mucha gracia. La quiero, sí, quiero mucho a mi madre, y le debo ser de esta manera, porque es ella la que me lo ha enseñado todo. Y todo eso. En conclusión, sé lo que soy, lo que me gusta y no me gusta, sé donde estoy, de que va la vida. Sé que tengo que tener los ojos bien abiertos, porque como los cierre, me puedo dar un buen golpe. Tengo las cosas muy claras, y creo que eso, es lo que me hace ser como soy, y de hecho, me encanta.