martes, enero 31


Creo que te echo de menos. Digo creo porque no lo tengo muy claro. He dejado de buscarte, para siempre, y los recuerdos parecen no doler. Pero sigo sin poder dejar de darle vueltas a la cabeza, una y otra vez la misma historia... Supongo que con todas es igual, que tus mentiras son grupales y que lo haces para intentar ser un poco más feliz. Creo sinceramente que te han comido la cabeza a base de bien, pero no juzgo a nadie. Simplemente sigo intentando entender, ya no a ti, o a ellos, si no a mi. Mi dolor constante, que aunque no es ocasionado por los recuerdos, hace que todo se complique de poco en poco, y no me deja seguir. Pero está pasando algo que por lo menos a mi, nunca me había pasado. Nunca, con nadie. Veo la posibilidad de estar empezando a odiarte, porque aunque es sea terminológicamente imposible, siempre pueden haber excepciones a la regla. Nosotros lo eramos. Pero fuera de ser que lo sea, dicen que nunca se puede odiar a alguien que has querido... por mi parte tengo claro, que al menos estoy empezando a no hacerlo. He sido capaz de soportar lo peores tragos, y supongo que voy a seguir haciéndolo. Si la gente que me ha odiado en quince años no ha podido conmigo, tú, que supuestamente me "querías" tampoco lo conseguirás. Con todo esto quiero llegar a la conclusión de que (iba a poner te quiero, pero hay algo que me lo impide) no te he olvidado, y si esta fuera otra situación, no lo querría hacer. ¿Pero sabes qué? "Si, lo he leído, y la verdad es que no me importa, disfruta de tu vida, un beso": gracias por el consejo, siempre has sabido dar los justos en el momento indicado. A partir de ahora me derrumbaré sola, me levantaré sola, me derrumbaré, me levantaré, y así sucesivamente hasta el día en que solo me quede de pie.

miércoles, enero 25


Si me dieran a elegir mi futuro, tengo claro que sería uno a tu lado. Poder despertarme un sábado y ver tus facciones totalmente relajadas como imagen principal, mientras huelo tu perfume. Levantarme y tener que rodear la cama para coger mis pantuflas, que están como de costumbre en tu lado de la cama. Dirigirme hacia la cocina, preparar tostadas y café, y llevarlo hasta el cuarto en una bandeja de coca cola. Llegar a la habitación y ver cómo te está restregando los ojos, y seguidamente oírte decir: ‘buenos días princesa’. Sentarme a tu lado y abrazarte. Y desayunar junto a ti. Y que digas: ‘¡vámonos a la playa!’ a primeros de diciembre. Imagínanos tirados en el sofá, con una mantita, viendo pelis a las 7 de la tarde, o tirados en el jardín contando estrellas. Y peleándonos. Imagínanos gritándonos a más no poder, tirando las cosas al suelo, e imagíname saliendo por la puerta dando un portazo, y seguidamente a ti corriendo detrás de mí para que no me vaya. Imagínanos, solo un momento. Sería perfecto. Particularmente increíble. Que me regalen un futuro, que si es sin ti, no lo quiero.

martes, enero 24

+Ya ni si quiera se lo que siento...
-Vamos a ver, que no le des más vueltas. Que si me quieres, me quieres, y si ya no lo haces, es porque nunca lo has hecho, no hay más vuelta de hoja.

no hay nada más triste que el silencio y el dolor

Los días pasan, las costumbres se pierden, las peleas aumentan, y yo te estoy queriendo más de lo que lo hacía ayer. Lo único que necesito es abrazarte más fuerte que nunca y dejar tu aroma impregnado en todo lo que soy, porque, como ya he dicho, el tiempo pasa sin que nos demos cuenta y en breves día llegará el día tan ansiado por todos. O por los dos. O quizás ya por nadie. Pero yo te sigo queriendo un poco más a cada momento que pasa, y llegará el momento en que la angustia que hoy siento se convierta en lágrimas, que serán quitadas por tus dedos acariciando mis mejillas. Llegamos al momento en el que ya casi puedo palpar la imposibilidad de no quererte, y todo se viene abajo. Pero miro al frente, y te veo entre la gente y nada puede ir mal en ese momento. Y cuando me sonríes, la gente desaparece, y nos inmovilizamos… pero ese instante es tan efímero como lo fueron nuestras esperanzas de estar juntos hasta que nada hubiera en nuestro alrededor. Pero si no estás me muero, ese es el gran resumen de todo lo que siento, y si esto se acaba, seguiré prendada de los recuerdos del ayer, y dependeré de ellos para seguir adelante sea como sea. Pienso que llegará a ser una costosa y ardua tarea, pero tu aliento me puede dar la fuerza suficiente para sobrellevarlo, o el recuerdo del mismo. Pero no te vas a ir, ni esto se va a acabar, porque lo que hemos creado es técnicamente indestructible, debido a que nosotros no podemos hacer nada con él, pero él a nosotros nos puede destruir en un mínimo instante. La cosa es que te quiero, te quiero con todo lo que soy, con segundas, terceras y cuartas intenciones, y con todo lo que eso conlleva, porque eres mi enfermedad y mi cura, por ti me caigo y tú me levantas. Quiero descubrir el amor contigo cada mañana, y hoy tengo ganas de ti.
Que te quiero, te quiero con todo lo que conlleva esa palabra, con los malos y buenos momentos. Te quiero sabiendo que no todo va a ir bien y con la seguridad de sonreír contigo a cada momento que ese "todo" vaya mejor que bien. Te quiero por como eres, por como me abrazas, porque es bonito quererte. Y es que todo lo haces bonito, siempre lo consigues, y sinceramente no se como lo haces. Te quiero por tu positividad y tus momentos de cabezonería. Y por nuestras reconciliaciones, lo que me lleva a decir que te quiero también por nuestras peleas. Por tus infinitas sonrisas y tus miradas. ¿Pero sabes que es lo mejor? Que como ya te he dicho, lo hago con todo lo que eso conlleva, con llorar por las noches y reír al abrazarte, con estar mal un día y bien los los treinta restantes del mes. Te quiero sabiendo que habrán días que tu no lo hagas, y también sabiendo que yo tampoco lo haré. Pero hoy te quiero, te quiero más que nunca, más que ayer, pero menos que mañana, y en una mínima parte, se que eso te hace sonreír, y cuando más te quiero es cuando lo haces, conmigo.

nunca encontraré a alguien como tú


"Eres la niña de mis sonrisas, la razón de mi felicidad, la de los besitos en la nariz y los rizitos de oro. Mi boca se ajusta perfectamente a la tuya, y abrazados nos sobran centímetros en una cama individual. Si no me equivoco, estoy en lo que se dice la fase del "enamoramiento" porque no veo ni un solo de tus fallos. Tienes una irrevocable e incoherente forma de volcar mi corazón al ponerte cerca de mi. Me pierdo en tus ojos y en tus piernas. Y siento que te quiero más de lo que nunca he querido a nadie."

incapacidad

- Sophie, estoy enamorado desde hace años en silencio y quiero casarme y te necesito para eso. Siempre has estado a mi lado, casi desde que tengo uso de razón. Y necesitarte a cada momento ha hecho que también lo haga ahora, así que te confío los anillos. Guárdalos hasta el día de la ceremonia. ¿Aceptas? (ella asiente) ¡HA ACEPTADO! Serás mi madrina de boda. Gracias Sophie, aquel día dijiste que no sería capaz de hacerte daño, y aquí tienes tu premio.
"-¿Sabes? Ya sé porque te quiero. Te quiero porque eres 'casa'. Da igual lo que pase ahí fuera, porque juntos somos 'casa', y todo está en paz. Vienes aquí y te duermes en mis brazos, y yo me quedo toda la noche mirándote, porque es lo más bonito que puedo hacer. Tú eres mi casa, y yo soy tu casa. Te quiero.
-¿Sabes? Yo también sé porque te quiero. Porque haces las cosas fáciles. Porque si tuviera que elegir un sitio donde vivir, sería tu cuarto. Porque debajo de tu cama el mundo es tan pequeño que parece que no puede pasar nada más, y a mí no me hace falta que pase nada más si estoy contigo. Te quiero."
Soy de esas personas que no saben que quieren en la vida y a la vez lo tienen clarísimo. No sé que voy a hacer mañana por la tarde, ni que haré la próxima vez que vea a ese chico que tanto me gusta, ni si quiera si quiero hacer bachiller, pero que me sacaré un doctorado en Londres, eso lo tengo claro, y que quiero que mi hijo se llame Diego, aún más. Soy de esas personas que sueñan con un príncipe de ensueño, aunque tengo claro que quedan muy pocos de ellos, y que seguramente no tendré tanta suerte de toparme con uno, pero de las que se conforman con alguien que me despierte cada mañana con un ‘buenos días princesa’, y que me demuestre que me quiere en todo momento. No quiero a alguien que me de mil regalos, y me lo demuestre todo con cosas materiales, ya que prefiero a un chico que me mire a los ojos y me lo diga todo con una simple mirada. Soy de esas personas que se rayan muy fácilmente, de las que en cuanto no les pones un ‘te quiero’ en un comentario, se esperan lo peor, y de las que cuando no les respondes un privado, ya puedes mover cielo y tierra, que si no te lo curras, te va a ir mal conmigo. De esas que tropiezan todo el tiempo con la misma piedra, y se caen y se levantan sin ayuda de nadie. Soy de las que se ponen la piedra ellas mismas, porque me gusta, porque hay veces que disfruto de las cosas malas, y saco el lado bueno de las cosas, aunque a la vez, hay muchas veces que lo gris lo vuelvo negro cuando no tiene sentido que lo haga. Yo soy del tipo de persona a las que les encanta ir con la cabeza bien alta, pase lo que pase, aunque también me gusta que cuando las lágrimas empiezan a correr sobre mi mejilla, venga alguien y me diga: ‘nada ni nadie se merece tus lágrimas’. No quiero novio, aunque sí lo tuviera lo cuidaría como el tesoro más preciado. Soy de las que daría la vida entera por sus amigas, de las que se deprimen si no hacen nada un viernes por la tarde y de las que empiezan a decir cosas como: ‘¿en qué se está transformando mi vida?’ o ‘esto es como un pozo sin fondo’. Me gusta mucho hacer la loca, de hecho, sí pudiera, me pasaría el día bailando, gritando, saltando, y todas esas cosas, aunque también me encanta cerrar la puerta de mi cuarto y ponerme a pensar en las cosas que pasan a mi alrededor. Soy de esas personas que pueden estar horas y horas dándole vueltas a las cosas, pero a la vez soy de las que dicen eso de ‘las cosas claras y el chocolate espeso’ aunque a mí siempre me haya gustado más bien caldoso. Odio que la pasta esté pasada, más bien yo siempre me la dejo poco hecha, y en mi casa, o el pan es blando, o yo no lo pruebo. Soy de esas personas a las que les gusta estudiar, de hecho no me molesta, pero a mí, como a la mayoría de jóvenes de mi edad, me puede eso de darle al Inicio del tuenti, y de petar a tweets a la gente. El whatsapp me puede y me encanta escuchar a la gente, que me cuenten sus problemas, pero a la hora de ayudar, la verdad es que me cuesta bastante, porque me quedo en blanco. No sirvo para callar a las masas, porque más bien soy yo la que empieza con el griterío. Soy de esas personas a las que no le gusta meterse en follones, pero a la vez, soy demasiado contestona, y aunque sepa que en la mayoría de veces tendría que dejarla cerrada, me encanta abrir la boquita y decirle a la gente sus cuatro cosas en la cara bien dichas. Me encanta cantar, podría pasarme horas y horas cantando una canción tras otras, porque la verdad es que me sé bastantes. Soy una amante nada de las fiestas de fogueres, y alicantina de pura cepa. Me gusta la bebida, no lo niego, de hecho, cada vez que puedo, tomo, aunque a mi madre no le haga mucha gracia. La quiero, sí, quiero mucho a mi madre, y le debo ser de esta manera, porque es ella la que me lo ha enseñado todo. Y todo eso. En conclusión, sé lo que soy, lo que me gusta y no me gusta, sé donde estoy, de que va la vida. Sé que tengo que tener los ojos bien abiertos, porque como los cierre, me puedo dar un buen golpe. Tengo las cosas muy claras, y creo que eso, es lo que me hace ser como soy, y de hecho, me encanta.

lunes, enero 23

hola, ¿qué tal? soy la niña de tus poesias

la que ríe cuando cantas y llora cuando te vas

desde lo más profundo de mi corason

Te dije que te quería, que esto iba a ser para siempre, sin caducidad. Hicimos promesas y enmarcamos sonrisas. Dijimos palabras que se quedaron grandes y las palabras ya no eran suficientes para decir lo que sentíamos. Es lo que tiene el tiempo: cura heridas y te hace olvidar lo que un día quisiste hacer. Faltó confianza por tu parte, y ganas de seguir con esto por la mía. Porque mi conciencia está tranquila y mi corazón está, lo que se dice, bastante entero. Lo está porque tengo bastante claro, que si lo que decías era verdad, todavía me quieres. Lo malo es que estoy dudando bastante en que lo fuera, la verdad es que ya no se qué pensar. Y otra cosa que también tengo clara, es que si de verdad ahora me odias, mis dudas ya están resueltas. Dicen que si se deja de querer, es que nunca se quiso lo suficiente. O quizás tu supuesta decepción ha hecho que dejes de hacerlo. No quiero hacerte cambiar de opinión, ya he dicho que por mi parte faltan ganas. Lo he estado pensando y me he dado cuenta de que tampoco han sido tantos los innumerables momentos de felicidad comparados con los que me he visto obligada a tirar del carro yo sola. Pero claro, la negatividad en mi hace que se nublen las incontables sonrisas que has hecho aparecer en mi rostro con una sola palabra, y me hace recordar las largas noches en mi cama sin poder pegar ojo. Pero esta no es la razón por la que hoy estoy aquí. Yo también tengo razones para odiarte, no me faltan la verdad, tanto por oídas de la gente, como por acciones que no han sido de mi agrado. Y no es ahora cuando las tengo, si no que las he tenido a lo largo de todo este tiempo pero supongo que es como con todo el mundo. Quise hacerlo, pero me fue imposible. Tanto, que ahora ni si quiera pienso intentarlo, porque yo si que te he querido como a nada, ¿pero sabes algo? Eso solo lo se yo. Ni , ni él, ni ella, ni vosotros, ni ellos. Única y exclusivamente mi cerebro y mi corazón. ¿Y te digo algo más? El corazón le ha ganado a la razón todas y cada una de las batalla a los que los he sometido, pero creo que esta ya no. Que esa madurez que dices que se consigue a base de palos, está haciendo que empiece a mirar un poco más por mi, y como ya te he dicho, si tu lo vas a hacer, adelante, no pienso ser un obstáculo en ese camino. Porque te dije que te apoyaría en todo lo que hicieras, y lo mantengo. Y otra cosa te digo: todo lo que te he dicho a lo largo de este tiempo, lo he dicho sintiéndolo, porque me salía hacerlo. Está en tu mano creerme o no. Y también pienso que tal vez esta no sea la definitiva, esto es como un puta montaña rusa, la verdad. Pero las ideas las tengo más claras que nunca, y voy a hacerte caso en lo que me pediste (con buenísimas maneras). Pero en fin, quitando ironías, espero que te vaya bien, que cuando leas esto, lo hagas pensando en todo lo que hemos vivido. Y si quieres reírte, hazlo, si quieres llorar, también, haz lo que sientas que tienes que hacer, que me alegraré por ti,
Atte. tu 23