martes, enero 31


Creo que te echo de menos. Digo creo porque no lo tengo muy claro. He dejado de buscarte, para siempre, y los recuerdos parecen no doler. Pero sigo sin poder dejar de darle vueltas a la cabeza, una y otra vez la misma historia... Supongo que con todas es igual, que tus mentiras son grupales y que lo haces para intentar ser un poco más feliz. Creo sinceramente que te han comido la cabeza a base de bien, pero no juzgo a nadie. Simplemente sigo intentando entender, ya no a ti, o a ellos, si no a mi. Mi dolor constante, que aunque no es ocasionado por los recuerdos, hace que todo se complique de poco en poco, y no me deja seguir. Pero está pasando algo que por lo menos a mi, nunca me había pasado. Nunca, con nadie. Veo la posibilidad de estar empezando a odiarte, porque aunque es sea terminológicamente imposible, siempre pueden haber excepciones a la regla. Nosotros lo eramos. Pero fuera de ser que lo sea, dicen que nunca se puede odiar a alguien que has querido... por mi parte tengo claro, que al menos estoy empezando a no hacerlo. He sido capaz de soportar lo peores tragos, y supongo que voy a seguir haciéndolo. Si la gente que me ha odiado en quince años no ha podido conmigo, tú, que supuestamente me "querías" tampoco lo conseguirás. Con todo esto quiero llegar a la conclusión de que (iba a poner te quiero, pero hay algo que me lo impide) no te he olvidado, y si esta fuera otra situación, no lo querría hacer. ¿Pero sabes qué? "Si, lo he leído, y la verdad es que no me importa, disfruta de tu vida, un beso": gracias por el consejo, siempre has sabido dar los justos en el momento indicado. A partir de ahora me derrumbaré sola, me levantaré sola, me derrumbaré, me levantaré, y así sucesivamente hasta el día en que solo me quede de pie.

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