martes, enero 24

no hay nada más triste que el silencio y el dolor

Los días pasan, las costumbres se pierden, las peleas aumentan, y yo te estoy queriendo más de lo que lo hacía ayer. Lo único que necesito es abrazarte más fuerte que nunca y dejar tu aroma impregnado en todo lo que soy, porque, como ya he dicho, el tiempo pasa sin que nos demos cuenta y en breves día llegará el día tan ansiado por todos. O por los dos. O quizás ya por nadie. Pero yo te sigo queriendo un poco más a cada momento que pasa, y llegará el momento en que la angustia que hoy siento se convierta en lágrimas, que serán quitadas por tus dedos acariciando mis mejillas. Llegamos al momento en el que ya casi puedo palpar la imposibilidad de no quererte, y todo se viene abajo. Pero miro al frente, y te veo entre la gente y nada puede ir mal en ese momento. Y cuando me sonríes, la gente desaparece, y nos inmovilizamos… pero ese instante es tan efímero como lo fueron nuestras esperanzas de estar juntos hasta que nada hubiera en nuestro alrededor. Pero si no estás me muero, ese es el gran resumen de todo lo que siento, y si esto se acaba, seguiré prendada de los recuerdos del ayer, y dependeré de ellos para seguir adelante sea como sea. Pienso que llegará a ser una costosa y ardua tarea, pero tu aliento me puede dar la fuerza suficiente para sobrellevarlo, o el recuerdo del mismo. Pero no te vas a ir, ni esto se va a acabar, porque lo que hemos creado es técnicamente indestructible, debido a que nosotros no podemos hacer nada con él, pero él a nosotros nos puede destruir en un mínimo instante. La cosa es que te quiero, te quiero con todo lo que soy, con segundas, terceras y cuartas intenciones, y con todo lo que eso conlleva, porque eres mi enfermedad y mi cura, por ti me caigo y tú me levantas. Quiero descubrir el amor contigo cada mañana, y hoy tengo ganas de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario