Te dije que te quería, que esto iba a ser para siempre, sin caducidad. Hicimos promesas y enmarcamos sonrisas. Dijimos palabras que se quedaron grandes y las palabras ya no eran suficientes para decir lo que sentíamos. Es lo que tiene el tiempo: cura heridas y te hace olvidar lo que un día quisiste hacer. Faltó confianza por tu parte, y ganas de seguir con esto por la mía. Porque mi conciencia está tranquila y mi corazón está, lo que se dice, bastante entero. Lo está porque tengo bastante claro, que si lo que decías era verdad, todavía me quieres. Lo malo es que estoy dudando bastante en que lo fuera, la verdad es que ya no se qué pensar. Y otra cosa que también tengo clara, es que si de verdad ahora me odias, mis dudas ya están resueltas. Dicen que si se deja de querer, es que nunca se quiso lo suficiente. O quizás tu supuesta decepción ha hecho que dejes de hacerlo. No quiero hacerte cambiar de opinión, ya he dicho que por mi parte faltan ganas. Lo he estado pensando y me he dado cuenta de que tampoco han sido tantos los innumerables momentos de felicidad comparados con los que me he visto obligada a tirar del carro yo sola. Pero claro, la negatividad en mi hace que se nublen las incontables sonrisas que has hecho aparecer en mi rostro con una sola palabra, y me hace recordar las largas noches en mi cama sin poder pegar ojo. Pero esta no es la razón por la que hoy estoy aquí. Yo también tengo razones para odiarte, no me faltan la verdad, tanto por oídas de la gente, como por acciones que no han sido de mi agrado. Y no es ahora cuando las tengo, si no que las he tenido a lo largo de todo este tiempo pero supongo que es como con todo el mundo. Quise hacerlo, pero me fue imposible. Tanto, que ahora ni si quiera pienso intentarlo, porque yo si que te he querido como a nada, ¿pero sabes algo? Eso solo lo se yo. Ni tú, ni él, ni ella, ni vosotros, ni ellos. Única y exclusivamente mi cerebro y mi corazón. ¿Y te digo algo más? El corazón le ha ganado a la razón todas y cada una de las batalla a los que los he sometido, pero creo que esta ya no. Que esa madurez que dices que se consigue a base de palos, está haciendo que empiece a mirar un poco más por mi, y como ya te he dicho, si tu lo vas a hacer, adelante, no pienso ser un obstáculo en ese camino. Porque te dije que te apoyaría en todo lo que hicieras, y lo mantengo. Y otra cosa te digo: todo lo que te he dicho a lo largo de este tiempo, lo he dicho sintiéndolo, porque me salía hacerlo. Está en tu mano creerme o no. Y también pienso que tal vez esta no sea la definitiva, esto es como un puta montaña rusa, la verdad. Pero las ideas las tengo más claras que nunca, y voy a hacerte caso en lo que me pediste (con buenísimas maneras). Pero en fin, quitando ironías, espero que te vaya bien, que cuando leas esto, lo hagas pensando en todo lo que hemos vivido. Y si quieres reírte, hazlo, si quieres llorar, también, haz lo que sientas que tienes que hacer, que me alegraré por ti,
Atte. tu 23
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