domingo, julio 1


Estábamos en la avenida, cada uno en su grupo de  amigos, como de costumbre, cuando de repente vi como cogía el móvil y de inmediato le cambiaba la expresión de la cara. Una gota cayó sobre mi hombro izquierdo, y supe que algo malo le estaba pasando. Todos empezaron a correr dirigiéndose para dentro, pero no él. Ni yo. Vi como se sentaba en el borde del césped con la cara descompuesta, y como justamente después rodeaba sus rodillas con sus brazos, escondiéndola. Estaba mal, peor que nunca. Noté como mi móvil empezaba a vibrar, pero no le hice caso, ya que supuse que sería alguna de mis amigas queriéndome preguntar dónde estaba. Todo me daba igual. Una vez más él estaba llorando por esa que no le merecía, y no pensaba permitirlo. Asique me senté a su lado lo más lejos que pude, pero asegurándome de que me escuchaba perfectamente.
-Te dije esta mañana que llovería, y no me preguntes porque, pero sabía que algo así pasaría. La verdad es que no me hace falta preguntarte que te pasa, porque te conozco demasiado. No estés mal, no vale la pena… ¿Sabes qué? Qué quizás no te quiere lo suficiente como para hacerte feliz, o es una gilipollas que no sabe aprovechar las buenas oportunidades cuando se le presentan. No está bien que un día te quiera y al otro no, ni para ella ni mucho menos para ti. Acabarás mal. Lo peor es que si te dijera que tienes a medio alicante detrás de ti y metiera la mano en el fuego, no me quemaría. Despierta joder, date cuenta de que no vale la pena de que te amargues. Ya te lo he dicho: hay muchas chicas a las que les encantaría estar contigo. A lo mejor yo te quiero, te quiero y no lo sabes. También lo tendría que estar pasando mal, ¿sabes? Y no, aquí estoy, mojándome como no lo he hecho nunca e intentando que me mires y sonrías. Todos lo pasamos mal, pero no nos cerramos al mundo y nos guardamos lo que tenemos. Ni la pagamos con los demás. Lo estás haciendo todo mal, estás haciendo justo lo que ella quiere que hagas. Quiere que te quedes solo, así ha sido siempre, y así seguirá siendo, lo seguirá haciendo, una y otra vez, aunque no quieras asumirlo… Sé que no me vas a decir nada, que pierdo el tiempo, pero bueno, lo seguiré intentando, aunque puede que un día me canse.
Me levanté dispuesta a irme, me había cansado de intentar animarle en esos momentos, cuando siempre acababa perdiendo el tiempo. Si él quería seguir así, que siguiera solo, no me iba a amargar por sus gilipolleces.
+¿Y tú me quieres?
-Creo que lo he dejado bastante claro hace un momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario