domingo, marzo 4

Un millón de palabras no pueden hacer que vuelvas, y lo sé por que lo he intentado. Ni tampoco un millón de lágrimas, y lo sé porque he llorado hasta quedarme sin ellas. Hasta que el alma se me ha secado. Tal vez lo único que duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de despedirme de ti. Nuestros recuerdos de ayer durarán toda una vida. Guardar los mejores... olvidar los demás. Soñar como si fueses a vivir para siempre y vivir como si fueses a morir hoy mismo. Los recuerdos construyen un camino que llega hasta el corazón y logra que siempre sientas a los amigos muy cerca, aunque en realidad estén muy lejos. Espero que leas todo esto. No lo dejes para después continuarlo y cuando hayas terminado de hacerlo, espero que entiendas todo lo que he querido decir. Esta debe ser una de las cosas que más me ha costado y dolido hacer en todo este tiempo. Quisiera decirte tantas cosas, y lamentablemente no me queda nada más que dejarte mis palabras aquí en donde ni tú ni yo entendemos bien lo que pone. Quizás critiques la forma. Pero la única razón es porqué no puedo hacerlo de otra manera. Si tal vez me vieras ahora lo entenderías. Yo soy siempre la que aconseja a todos. Tengo don para eso, y tú lo sabes. Pero hoy tengo que decirme a mi misma todas esas cosas, y no puedo porqué simplemente no tengo con quién hablarlo. Tal vez por orgullo, y quizás también por vergüenza. Evidentemente algo se nota en mí, no puedo disimularlo. Porqué por esas cosas raras que tiene la vida, más que nunca estoy rodeada de mis amigas. Más que nunca me preguntan que qué me pasa estos últimos días. Que si dónde he dejado esa felicidad que tenía no hace mucho. Donde está ese brillo de mis ojos. Donde he dejado las ganas de pasármelo bien con ellas. No son tontas, me conocen. Algunas lo suficiente como para darse cuenta incluso cuando hablo, porqué también se me nota al hablar. Y me duele mentirles cuándo me preguntan que cómo estoy y les digo que bien con mi mejor cara cuándo no puedo disimular este dolor que a veces creo que puede matarme. Pero así son las reglas, y así es la tristeza, y yo siempre he dicho que prefiero un dolor agudo y corto, a uno largo y suave. Ahora solo tengo que esperar que llegue la hora en que todo pase por fin y volver de nuevo a empezar. Tal vez con más fuerza, por eso de: "lo que no te mata, sólo te hace más fuerte". Te imagino leyendo esto. Pero no te equivoques: ser fuerte no significa volverse insensible o frío. Eso es volverse un cobarde, qué es muy distinto a ser fuerte. Yo podré ser muchas cosas, pero no una cobarde. Y siempre digo: "la vida sigue, el planeta gira, no te puedes quedar ahí sentado por estar mal", pero que difícil es seguir viviendo cuándo estás atada a algo y eso que te ata resulta que lo quieres con más fuerza de la que tienen tus piernas para andar. ¿Y sabes algo? Creo que la única forma que me queda para salir de esto es sin mentir. Y no voy a decir que no te quiero, porqué es mentira. Y creo que ya me he mentido a mí misma lo suficiente. No más mentiras, no más engaños. Solo la verdad. Y que sea lo que dios quiera. Ya ha pasado todo, pero el dolor sigue aquí. Ya dijiste y tomaste tu decisión, que fue muy egoísta por tu parte, ya que solo pensaste en tu tranquilidad y en tus sentimientos, y no te importó lo que yo sintiera, ni que te quisiera, ni que me muriera de dolor. Te confieso que no se como salir de esto, y aunque tu no me creas, esa es la verdad. Pero bueno, no voy a decirte que no te echo de menos, porque me muero de ganas de tenerte a mi lado. Tampoco voy a decirte que no te necesito, porqué me haces falta, y tal vez más que nunca. No voy a decirte que no quiero llamarte, porqué me pongo nerviosa cada vez que tengo el teléfono en la mano y mis dedos escriben tu número y se me congela la sangre antes de darle al botón verde. Tampoco voy a decirte que no quiero que me llames, porque en lo primero que pienso cuando suena el teléfono es en ti. Y para que mentir, si no puedo. Se me nota. Es algo que no puedo hacer. Lo lógico, es que te diga todo lo contrario para hacer las cosas un poco más fáciles. Pero hay algo más importante que mi orgullo: todo lo que te prometí. Prometí quererte siempre, y eso juega en mi contra ahora. Porqué podría ser todo más fácil de no haberte prometido nada, pero lo hice. Y a pesar de que podría deshacer esas promesas, no quiero, porqué no te voy a dar la posibilidad de que me digas: "no lo has cumplido" Eso nunca. Y no es que me arrepienta, para nada. Uno promete algo cuándo está seguro de poder cumplirlo, y yo prometí quererte siempre, y lo intentaré hacer. De muchas de las cartas que te escribí y que nunca te di, esta es una de las pocas que recibirás, porque es la más sincera. Pero también la que más me duele. Porque a pesar de todo, la verdad duele. Más aún si tienes que imaginarla, y peor aún cuándo eso que imaginas termina siendo verdad. Y déjame decirte algo: a veces las tonterías terminan siendo reales. Ojalá algún día entiendas que todo fue verdad, que no te mentía cuando decía que te quería y que eras lo más importante para mí.  No te pedí que me quisieras, ni que me echaras de menos. Solo que estuvieras conmigo, que me dejaras estar a tu lado, que me dejaras quererte, cuidarte. Solo pretendía que llenaras mis espacios vacíos. El mundo se me ha escapado de las manos y tengo que ir detrás de el, encontrarlo, ponerme de nuevo en mi sitio y dejar algunas cosas atrás. Y tú eres una de ellas. Duele, duele desprenderse de algo a lo que quieres tanto. Pero tal vez sea necesario. El tiempo lo dirá. No quería hacer esto, pero me voy a llevar algo que un día te di sin que me lo pidieras, por eso no puedo echártelo en cara , ya sabes a lo que me refiero. Y no es que no quiera dejártelo, ojalá estuviera contigo para siempre. Pero necesita tiempo, necesito cuidarlo un poco para que se recupere, para que se cure y vuelva a latir. Y para que vuelva a ser el de antes. Tengo que hacerle entender que no es que seas mala persona y tengo que recordarle que prometimos no hacerte daño. No voy ni si quiera a pedirte que cambies de opinión, aunque cuando recuerde todo lo que vivimos, piense que en verdad no es esto lo que quieres. Nunca olvidaré tus "te quiero", pero aunque no esté dispuesta a enfrentarlo, la vida sigue. La verdad es que ha sido un gustazo tenerte en la mía. Como alguna vez te dije, me hacías sentir super pequeña a tu lado, y a la vez super afortunada. Pero a lo mejor no me creíste y pensaste que fue otra mentira más. Pero tranquilo, que ya no importa, no tenías porqué hacerlo. Es muy bonito y tierno que te digan eso, y por lo mismo, a veces da miedo.  Te quedaste con los detalles negativos y no me diste la oportunidad de cambiarlos, pero bueno, es lo que tú elegiste. Ojalá pudieras ver el otro lado de la historia. Ahora te estoy hablando con lo poco que queda de mí. Supongo que hubieron acciones que te dijeron lo que pasaba, y encontraste una excusa para que pasase todo esto, pero ya te he dicho que no cuenta, no te preocupes, ya no importa, no voy a meter aquí todo lo que te dijeron. ¿Para qué? no vas a entender nunca lo que tienes que entender hasta que una verdad te haga daño enserio, y espero no estar ahí cuándo eso pase. Y ahora, antes de irme, si me dejas quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con otras: Te devuelvo todos los pensamientos que pusiste en mi cabeza, y los que pondrás. Las cosas que ni pasaron, ni pasan, ni van a pasar. Me voy a quedar con lo que creo que es verdad, con los hechos que hablan de ti por si mismos. Te devuelvo nuestras ilusiones y planes de futuro, y tus ojos. Me quiero quedar sólo con algunas de tus miradas. Te devuelvo mis ganas de que llegue el fin de semana para ir a verte y mis ilusiones de irte a buscar y abrazarte. Te devuelvo los planes que hice para cuando estuviésemos compartiendo lo que teníamos el uno para el otro y cuando no pudiste entender en realidad que mi vida está aquí, no en otro lugar. Me quedo con el día en que te conocí, que por cierto, fue un día muy especial. Tú ya sabes por qué. Me quedo con las tonterías que me hacían sonreír y con esas despedidas que tanto duraban y que tal vez, en el fondo, deseaba que no acabaran porque no quería irme. Me quedo con los largos y bonitos momentos que me dejaban sin aire y te devuelvo mis ganas de ir ahora a ayudarte con todo lo que me pedías. También te regalo todo ese tiempo que ahorré para poder hacerlo, y mis tontas historias que supuestamente adorabas . Te devuelvo las lágrimas que no lloré mientras te ibas, todas las que he derramado escribiendo esto, y esa canción que tanto quisimos los dos  http://www.youtube.com/watch?v=Pdw27j_usP0  Te dejo mi falta de aire, el dolor que en este momento siento, todo el coraje que siento en el pecho. Todo te lo dejo aquí. Y me quedo con cada recuerdo rodeado de un "te quiero".

Atte. tú 23



No hay comentarios:

Publicar un comentario