lunes, febrero 20

¿Os digo algo? No soy la reina del tiempo, ni sé cuándo se va a acabar el mundo, ni nada de eso. Que si un día “te quiero” y al otro que me mandas besitos. Estoy cansada de vaciles y risas huecas. Ojalá llenaras tu cabeza (tu corazón ya es caso perdido) de otra cosa que no fuera aire. Los “siempres” se quedan cortos porque son promesas, y un “te echo de menos” por whatsapp no sabe igual que un beso en el cuello. Y que los amigos no van y viene, no señor. Que los buenos se quedan y l@s que no, pues tras tras por detrás y adiós. Y quien te quiere no te hace llorar, si no que seca tus lágrimas puede ser que incluso con las suyas, y no permite que lo hagas por nadie. Que estamos en crisis, chicos. Tanto de dinero como de amor. Pero las mentiras no lo están. Nunca pasan de moda, pero ya me resbala si follas, fallas, fumas, bebes, repites, te suicidas o cantas en la ducha. Creo que es hora de aprender a conjugar en pasado y de anteponer el pronombre “yo” a “él”. Ya no valen lágrimas en la almohada ni ataques de histeria a las tres y veinte de la mañana. Se acabó eso de mirar el reloj y estar atenta al segundero, y el miedo a los lobos, brujas, orcos y zorras. Que me coméis todos el pie (por no decir el coño, aunque ya lo digo ahora) y que antepongo mi felicidad a cualquier estúpido argumento. Elevo mi amor propio a su exponente máximo y sonrío al ver lo fuerte que soy ahora mismo.
Ah, y no se me olvida: a vosotros, que tanto hacéis por mí, no hay palabras para deciros y agradeceros. Espero y desespero por qué no os vayáis nunca de mi lado. Gracias por existir, os quiero

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