Me recuerdo más dulce y supongo que igual de querida. Más responsable y menos estúpida. Igual de dramática pero con más metas en la vida. Más tonta, por la edad supongo, y más lista en otros sentidos. Más trabajadora. Ahora no tengo ganas de hacer nada. Nunca. Eso de los daños, los años, madurar y todo ese rollo no me está gustando. Creo que puedo darme el lujazo de dar lo que recibo. Nada. Estoy harta, a ratos. Harta de querer y no poder. De ofrecer y aún así, sentirme muy hueca por dentro. Como si faltara algo. Algo así como un constante echarte de menos. Algo así como estar un día a gusto y dos con la mayor incomodidad. Como con ganas de hacerte llorar. Y llorar yo, y que me abraces. Pero no llega eso. Yo se que hace poco tenía ganas de que volvieras. Y tú. Y tú también. Y cada una de ellas. Y en realidad no sirve de nada, porque en el fondo no quiero porque ahora estoy mejor que nunca. Son rachas, siempre lo son. Y se desde cuando están así las cosas. Claro que lo se. Desde el puto día que lo que teníamos se rompió. Desde que madurar fue obligado y no opcional. Cuando crees que la vida tarda en cambiar, y en siete segundos lo hace, sin que nadie quiera, pero pasa. Y cuando pasa no hay marcha atrás, y tienes que empezar a tragar y tragar. Y aquí estoy, creo que enamorada de otro y hablando de madurar por ti. Más feliz que nunca y un poco dolida a la vez. Hecha un lío por ese otro y esperando a que me recoja mi mejor amigo. Con las ideas igual de desordenadas que mi habitación y el móvil sin batería. Entre borrachera y borrachera, estudio y pienso en él. A veces en ellas, pero ya nunca en ti, y es un paso del que estoy muy orgullosa. Ahora te veo y sonrío y me alegro de haber vivido todo lo que viví a tu lado. Ahora las veo a ellas y aún duele, pero lo soporto. Aún lloro, eso lo sabe cualquiera, pero se va pasando. Hemos crecido, y tanto. Ahora estoy en mi sitio, donde quiero quedarme. Y no me arrepiento de nada, he vivido lo que me ha tocado vivir. Que sepas que has sido el brazo en el que me he apoyado, y que aunque ya no te echo de menos siempre voy a tener infinitas gracias que darte. Fuiste tanto que en día difíciles como hoy todavía me acuerdo de ti y me sacas una sonrisa que se suma a las incontables del pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario