viernes, noviembre 2

No llores princesa que me estás hechizando. Yo no se que me haces pero cada día te quiero más. Es incomprensible porque tú me obligas a no hacerlo, pero a mi me suena la alarma por las mañanas y oigo esa canción que me grabaste y a mi se me hace imposible. Y luego cuando me hago el desayuno me acuerdo de ese verano en el que te llevaba las tostadas a la cama y te quiero un poco más. También me acuerdo de ti cuando abro el armario y veo tu sudadera naranja... creo que debería devolvértela ya que empieza a hacer frío y no quiero que te constipes pequeña. Y cuando luego cojo la moto y te toco al timbre me muero de ganas por verte y que me abraces por la espalda. Todavía me acuerdo del día que te llevé al campo de mis tíos y tú me dijiste que ojalá se parara el tiempo. Te veo todos los días pero te echo de menos. Echo de menos tus besitos de buenos días y que me abraces aún haciendo todo el calor del mundo. Ahora que hace este puto frío polar te necesito más que nunca. Aunque te necesitaría aunque el termómetro explotase de calor. Quiero que volvamos, quiero llevarte de la mano a mi cama, quiero besarte, morderte, comerte y amarte. Eso siempre lo hago. Y es que no me puedes negar que estamos hechos el uno para el otro. Yo te quiero y tu me quieres, y encajamos como si fuéramos un puzzle (y en todos los sentidos). Que tú eres la princesa de mi cuento y yo soy el príncipe que va a salvarte de los todos los orcos y brujas que se crucen en tu camino. Me tienes a tus pies, pero eso ya lo sabes. Y es que te tengo aquí, siento tu respiración en la nuca, y eso que llevo una bufanda, pero ya he entrado en calor y estamos en la puerta del instituto. 
"Faltan 10 minutos para que toque el timbre y ojalá fueran eternos. Perfectos van a ser porque estás aquí conmigo y entonces no hay nada que falle. Ven, dame un abrazo. Estaba pensando que ahora que estamos solos, osea no solos, pero que ni tú ni yo tenemos a nadie, podríamos volver. Y no me mires así, tú misma me dijiste que estábamos haciendo una gilipollez. Pero eso no viene a cuanto. Que te echo de menos, que tenerte tan cerca cada día y no poder besarte es la peor tortura que se le pueda poner a cualquier hombre. Y más a uno que esta enamorado. Y sí, lo sé, que eso son palabras muy grandes, pero que es que cada día me doy más cuenta de que no puedo sacarte de mi cabeza. Estás ahí a todas horas, y la verdad es que no quiero que te vayas. Y sí, se que has estado con mil chicos mejores que yo, con una moto mejor que la mía, una sonrisa más blanca, unos ojos más azules o a lo mejor que tenían el pelo rubio y liso. Pero bueno, con mi moto de segunda mano, mi sonrisa que muchas veces me has dicho que te encanta, mis ojos azules o verdes o no se ni de que color son, y mis rizos de color negro, yo nunca no he encontrado a nadie que me haga sentir como me haces sentir tú, porque te quiero, y no sé si alguien te puede llegar a querer más que yo, pero yo te quiero, y quiero estar contigo. Así que, ¿qué me dices?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario