Es incoherente la absurda manera de reír en los últimos días. De salir y no entrar. De vivir sin querer respirar y sin que te de tiempo a coger aire por el ansia de gritar. Imposible no quererle e improbable olvidarle. Como resucitar. Como empezar de nuevo y desde cero. Es pelearte y abrazarle. Saltar y no caer. Correr y avanzar. Como si llorases de la risa las 24 horas que tiene un día. Es gritar y saber que te escuchan. Ver ya el final y aún así no querer acabar. Y no necesitarte para sobrevivir, sabiendo que te quiero pero que ya no te lo voy a recordar más veces. Ver que vienen igual que se van viajes, amigos y abrazos que irán acompañados de lágrimas saladas que acabarán haciendo agua en el postiguet, y que detonan la ansiedad del momento y mi tonta felicidad. La de quererte... a ti y a ellos. A ellos... y sobretodo a mi.

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