jueves, marzo 29

"te doy mil gracias por estar aquí a mi lado"

Desde que llegaste a mi vida, has traido toda esa felicidad que siempre busqué. Por eso quiero que sepas que, siempre te amare, y yo te agradezco, que borraras mi pasado, y te doy mil gracias por estar aquí a mi lado... Eres ese amor, el que siempre había buscado y ahora vivo tan feliz, por haberte encontrado. Porque cada minuto que paso a tu lado, siento que el momento se hace diferente, porque tú estas presente... Nunca pensé decir en alto lo que siento, pero te amo y es real mi sentimiento, esos momentos de locura y diversión los cambié por ti y te entregué mi corazón. Sin importarme lo que pase en un futuro, si te vas, si ya no estás o me abandonas en lo oscuro, te juro que lo haré y seguiré pensando en ti... recuerdo cuando te conocí. Porque tu eres lo mejor que me ha pasado y cuando no estás aquí, siempre estás en mi mente. Mi corazón no te miente.Todo comenzó cuando no lo esperaba, yo no lo sabia pero cada día mas me enamoraba. A tu lado aprendí tantas cosas que tu sin saber me enseñabas y me sorprende la vida porque contigo se cumple todo lo que yo siempre soñaba. Mientras las cosas se sigan haciendo con el corazón existirán canciones como estas. Quiero que sepas que te amo, tú eres mi inspiración.
"Y nos miramos de frente y me besó de repente, mirándole a los ojos comprendí que él es para mi, mi futuro y mi presente. Vivimos en un mundo donde no importa la gente. Solo somos él y yo amándonos los dos... amándonos, felices por siempre"

martes, marzo 27

Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómodo, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. Para a acabar, te he dejado un baño a lo Superman, una cama de esas de agua, un sofá como el de homer y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y voy  pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más.
Se acaba una relación. Se acaba una relación y te mueres de adiós. Se acaba una relación, te mueres de adiós, y entre tanto descalabro, acabas olvidando tu remolque de promesas rotas. Ese remolque que, impulsado por la pasión inicial y el romanticismo más optimista, jamás perdió la velocidad de crucero. Tú te paras, te apeas, provocas baja emocional, pero tarde o temprano ese remolque vendrá a por ti, atropellándote con toda su inercia, mala hostia y celeridad. Y si en algún momento te falla la memoria, no te preocupes. Personajes varios están ahí para darle un último impulso al remolque justo en el instante del impacto, y recordarte los planes que teníais, lo mucho que le querías, lo mucho que le quisiste, lo mucho que aún deberías estar queriéndole si de verdad fueses cumplidora y no este hatillo de decepciones en el que con los años te nos estás convirtiendo. Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar. Llega un momento en el que ya no te crees nada de lo que te dices. Es cuando te das cuenta de que con los años, a toda promesa le ha salido un matiz. Te querré hasta fin de año, tendremos un hijo para cada uno, se llamarán como tu cartero y mi estilista, viviremos en casa de tus padres, cuando se mueran los dos. Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferidoAunque claro, parece que prometerse cosas acaba siendo necesario para avanzar. Con uno mismo y con los demás. Porque actúa como timón de las relaciones sentimentales: marca el rumbo a seguir, pero ni de coña te esperes que sople viento sobre las velas. Pero es que si no prometes nada, tarde o temprano te enfrentarás a la pregunta a la que se enfrentan los que cometen la desfachatez de vivir al día, de disfrutar el momento, de habitar sola y únicamente en el presente. "Cariño, ¿hacia dónde va lo nuestro?". Yo cada día me siento más orgullosa de mis dudas. Las únicas que, con el tiempo, acaban siempre confirmándose. Las únicas que, con los años, jamás me van a traicionar. Hoy, mientras la palabra "nosotros" se me escurre líquida entre los dedos, me voy dando de bruces con todas y cada una de mis incompetencias emocionales. No he sido capaz de hacerte feliz. No he sido capaz de estrecharte entre mis lazos. No he cumplido casi ninguna de mis promesas. No he respondido casi ninguno de tus porqués. Y aún así, hay algo que quiero y puedo decirte. Que pase lo que pase a partir de ahora, voy a quererte toda la vida. Te lo prometo.

domingo, marzo 18

"No has hecho la tonta... hablaremos y lo solucionaremos... pero no repitas más que no te quiero, porque que lo hago. Y en verdad necesito tenerte"

domingo, marzo 11

“tngolosmjoresamgosdlmundo”


Y de repente, así sin más, hoy les quiero. Les quiero tanto que el simple hecho de acordarme de ellos me hace sonreír como una tonta. Hoy les quiero, pero ayer también lo hacía, y antes de ayer, y hace ya mucho tiempo. Pero hoy más, más que nunca. Más de lo que nunca os he querido, porque quizás (lo más probablemente) es que mañana os quiera más que ahora mismo. Y sin veros todos los días, ni tan si quiera todas las semanas, os tengo presentes. Las 24 horas. Y no logro entender los giros que da la vida, de que si un día no te conozco y al otro mirarnos. Que si un día amigos, al otro te peleas, y mirarnos ahora. Que si “esto se ha acabado” y repito: mirarnos ahora. Que hoy lo hemos hecho por ella, pero que daría lo que estuviese en mis manos por veros felices, porque vuestras sonrisas levanta el ánimo de cualquiera que las vea. Y es que, cada uno tiene lo suyo: que si ojos verdes, dientes perfectos o pelo envidiable (también pechos y metralletas, pero esto no viene a cuento). Y es que, cosas como “a fregar”, “Gerardo, el que me come tol cardo”, “la calcios” o cualquiera de las tonterías que decís por segundo cuadrado, son las que hacen que aunque seáis las personas más tontas del mundo y las que hacen que quiera teneros en mi vida. Y os voy a decir algo: os quiero en ella. Os quiero aquí y ahora. No el mes que viene, o dentro de tres. Os quiero ahora, y construyendo este “ahora” vendrán mañanas más bonitos y mejores. Más unidos. O más separados, pero juntos. 

domingo, marzo 4

Un millón de palabras no pueden hacer que vuelvas, y lo sé por que lo he intentado. Ni tampoco un millón de lágrimas, y lo sé porque he llorado hasta quedarme sin ellas. Hasta que el alma se me ha secado. Tal vez lo único que duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de despedirme de ti. Nuestros recuerdos de ayer durarán toda una vida. Guardar los mejores... olvidar los demás. Soñar como si fueses a vivir para siempre y vivir como si fueses a morir hoy mismo. Los recuerdos construyen un camino que llega hasta el corazón y logra que siempre sientas a los amigos muy cerca, aunque en realidad estén muy lejos. Espero que leas todo esto. No lo dejes para después continuarlo y cuando hayas terminado de hacerlo, espero que entiendas todo lo que he querido decir. Esta debe ser una de las cosas que más me ha costado y dolido hacer en todo este tiempo. Quisiera decirte tantas cosas, y lamentablemente no me queda nada más que dejarte mis palabras aquí en donde ni tú ni yo entendemos bien lo que pone. Quizás critiques la forma. Pero la única razón es porqué no puedo hacerlo de otra manera. Si tal vez me vieras ahora lo entenderías. Yo soy siempre la que aconseja a todos. Tengo don para eso, y tú lo sabes. Pero hoy tengo que decirme a mi misma todas esas cosas, y no puedo porqué simplemente no tengo con quién hablarlo. Tal vez por orgullo, y quizás también por vergüenza. Evidentemente algo se nota en mí, no puedo disimularlo. Porqué por esas cosas raras que tiene la vida, más que nunca estoy rodeada de mis amigas. Más que nunca me preguntan que qué me pasa estos últimos días. Que si dónde he dejado esa felicidad que tenía no hace mucho. Donde está ese brillo de mis ojos. Donde he dejado las ganas de pasármelo bien con ellas. No son tontas, me conocen. Algunas lo suficiente como para darse cuenta incluso cuando hablo, porqué también se me nota al hablar. Y me duele mentirles cuándo me preguntan que cómo estoy y les digo que bien con mi mejor cara cuándo no puedo disimular este dolor que a veces creo que puede matarme. Pero así son las reglas, y así es la tristeza, y yo siempre he dicho que prefiero un dolor agudo y corto, a uno largo y suave. Ahora solo tengo que esperar que llegue la hora en que todo pase por fin y volver de nuevo a empezar. Tal vez con más fuerza, por eso de: "lo que no te mata, sólo te hace más fuerte". Te imagino leyendo esto. Pero no te equivoques: ser fuerte no significa volverse insensible o frío. Eso es volverse un cobarde, qué es muy distinto a ser fuerte. Yo podré ser muchas cosas, pero no una cobarde. Y siempre digo: "la vida sigue, el planeta gira, no te puedes quedar ahí sentado por estar mal", pero que difícil es seguir viviendo cuándo estás atada a algo y eso que te ata resulta que lo quieres con más fuerza de la que tienen tus piernas para andar. ¿Y sabes algo? Creo que la única forma que me queda para salir de esto es sin mentir. Y no voy a decir que no te quiero, porqué es mentira. Y creo que ya me he mentido a mí misma lo suficiente. No más mentiras, no más engaños. Solo la verdad. Y que sea lo que dios quiera. Ya ha pasado todo, pero el dolor sigue aquí. Ya dijiste y tomaste tu decisión, que fue muy egoísta por tu parte, ya que solo pensaste en tu tranquilidad y en tus sentimientos, y no te importó lo que yo sintiera, ni que te quisiera, ni que me muriera de dolor. Te confieso que no se como salir de esto, y aunque tu no me creas, esa es la verdad. Pero bueno, no voy a decirte que no te echo de menos, porque me muero de ganas de tenerte a mi lado. Tampoco voy a decirte que no te necesito, porqué me haces falta, y tal vez más que nunca. No voy a decirte que no quiero llamarte, porqué me pongo nerviosa cada vez que tengo el teléfono en la mano y mis dedos escriben tu número y se me congela la sangre antes de darle al botón verde. Tampoco voy a decirte que no quiero que me llames, porque en lo primero que pienso cuando suena el teléfono es en ti. Y para que mentir, si no puedo. Se me nota. Es algo que no puedo hacer. Lo lógico, es que te diga todo lo contrario para hacer las cosas un poco más fáciles. Pero hay algo más importante que mi orgullo: todo lo que te prometí. Prometí quererte siempre, y eso juega en mi contra ahora. Porqué podría ser todo más fácil de no haberte prometido nada, pero lo hice. Y a pesar de que podría deshacer esas promesas, no quiero, porqué no te voy a dar la posibilidad de que me digas: "no lo has cumplido" Eso nunca. Y no es que me arrepienta, para nada. Uno promete algo cuándo está seguro de poder cumplirlo, y yo prometí quererte siempre, y lo intentaré hacer. De muchas de las cartas que te escribí y que nunca te di, esta es una de las pocas que recibirás, porque es la más sincera. Pero también la que más me duele. Porque a pesar de todo, la verdad duele. Más aún si tienes que imaginarla, y peor aún cuándo eso que imaginas termina siendo verdad. Y déjame decirte algo: a veces las tonterías terminan siendo reales. Ojalá algún día entiendas que todo fue verdad, que no te mentía cuando decía que te quería y que eras lo más importante para mí.  No te pedí que me quisieras, ni que me echaras de menos. Solo que estuvieras conmigo, que me dejaras estar a tu lado, que me dejaras quererte, cuidarte. Solo pretendía que llenaras mis espacios vacíos. El mundo se me ha escapado de las manos y tengo que ir detrás de el, encontrarlo, ponerme de nuevo en mi sitio y dejar algunas cosas atrás. Y tú eres una de ellas. Duele, duele desprenderse de algo a lo que quieres tanto. Pero tal vez sea necesario. El tiempo lo dirá. No quería hacer esto, pero me voy a llevar algo que un día te di sin que me lo pidieras, por eso no puedo echártelo en cara , ya sabes a lo que me refiero. Y no es que no quiera dejártelo, ojalá estuviera contigo para siempre. Pero necesita tiempo, necesito cuidarlo un poco para que se recupere, para que se cure y vuelva a latir. Y para que vuelva a ser el de antes. Tengo que hacerle entender que no es que seas mala persona y tengo que recordarle que prometimos no hacerte daño. No voy ni si quiera a pedirte que cambies de opinión, aunque cuando recuerde todo lo que vivimos, piense que en verdad no es esto lo que quieres. Nunca olvidaré tus "te quiero", pero aunque no esté dispuesta a enfrentarlo, la vida sigue. La verdad es que ha sido un gustazo tenerte en la mía. Como alguna vez te dije, me hacías sentir super pequeña a tu lado, y a la vez super afortunada. Pero a lo mejor no me creíste y pensaste que fue otra mentira más. Pero tranquilo, que ya no importa, no tenías porqué hacerlo. Es muy bonito y tierno que te digan eso, y por lo mismo, a veces da miedo.  Te quedaste con los detalles negativos y no me diste la oportunidad de cambiarlos, pero bueno, es lo que tú elegiste. Ojalá pudieras ver el otro lado de la historia. Ahora te estoy hablando con lo poco que queda de mí. Supongo que hubieron acciones que te dijeron lo que pasaba, y encontraste una excusa para que pasase todo esto, pero ya te he dicho que no cuenta, no te preocupes, ya no importa, no voy a meter aquí todo lo que te dijeron. ¿Para qué? no vas a entender nunca lo que tienes que entender hasta que una verdad te haga daño enserio, y espero no estar ahí cuándo eso pase. Y ahora, antes de irme, si me dejas quiero devolverte algunas cosas y tal vez quedarme con otras: Te devuelvo todos los pensamientos que pusiste en mi cabeza, y los que pondrás. Las cosas que ni pasaron, ni pasan, ni van a pasar. Me voy a quedar con lo que creo que es verdad, con los hechos que hablan de ti por si mismos. Te devuelvo nuestras ilusiones y planes de futuro, y tus ojos. Me quiero quedar sólo con algunas de tus miradas. Te devuelvo mis ganas de que llegue el fin de semana para ir a verte y mis ilusiones de irte a buscar y abrazarte. Te devuelvo los planes que hice para cuando estuviésemos compartiendo lo que teníamos el uno para el otro y cuando no pudiste entender en realidad que mi vida está aquí, no en otro lugar. Me quedo con el día en que te conocí, que por cierto, fue un día muy especial. Tú ya sabes por qué. Me quedo con las tonterías que me hacían sonreír y con esas despedidas que tanto duraban y que tal vez, en el fondo, deseaba que no acabaran porque no quería irme. Me quedo con los largos y bonitos momentos que me dejaban sin aire y te devuelvo mis ganas de ir ahora a ayudarte con todo lo que me pedías. También te regalo todo ese tiempo que ahorré para poder hacerlo, y mis tontas historias que supuestamente adorabas . Te devuelvo las lágrimas que no lloré mientras te ibas, todas las que he derramado escribiendo esto, y esa canción que tanto quisimos los dos  http://www.youtube.com/watch?v=Pdw27j_usP0  Te dejo mi falta de aire, el dolor que en este momento siento, todo el coraje que siento en el pecho. Todo te lo dejo aquí. Y me quedo con cada recuerdo rodeado de un "te quiero".

Atte. tú 23