Me duele esta situación, me duele no verte, no olerte, no tenerte. Me duele no poder decirte hola, ni tampoco adiós. Me duele el frío de las sabanas que me recuerda que te has ido de mi vida y la incomoda certeza de saber que no quieres volver. Algún día te dije que sabía que esto acabaría pasando, y que mi cabeza no podía soportar esa idea. Quizás forzamos demasiados "te quieros" y demasiadas sonrisas. Bueno, yo nunca los forcé, fuiste todo para mi, y no me arrepiento de decirlo. Me hiciste feliz en todas y cada una de las veces que demostraste querer hacerlo, y también en las que supongo que no lo pretendías. Exactamente eso, me hacías feliz sin ni si quiera darte cuenta, sin quererlo. Me hiciste feliz en las muchas veces que vimos el futuro juntos sin problemas y las que después de una tormenta venía la calma gracias a ti, o a mi. O gracias a ninguno, simplemente a eso que nos unía. Lo que nos unía y lo que ahora nos separa. Repito que fuiste todo para mi, y que tenerte aquí sería lo único que ahora me haría feliz. Pero quizás ahora. Quizás tu frialdad continua reflejada en las lágrimas que recorren mis mejillas y mojan mi almohada se mezclen con el cálido latido de tu corazón cada vez que te abrazaba, y eso sea lo que algún día, en un futuro no muy lejano (o eso espero) sea lo que me haga sonreír. Ahora no recuerdo que todo ha acabado, que no queremos saber nada el uno del otro. Solo tengo en mi mente tu cabeza agachada frente a un folio escrito. Tu voz entrecortada leyendo en susurros palabra tras palabra, y una lágrima recorriendo tu mejilla. Me hacías feliz con el gesto más simple del mundo, y lo rompías todo en pedazos con una sola palabra. Pedazos que se reunificaban en uno al escuchar un "te amo". Te amos que yo creía sinceros, y quien sabe si lo eran... Solo tú. Quiero creer que si, que lo sentías, que la infinidad de sonrisas que me provocaste no fueron a causa de mentiras baratas. Porque lo pienso, y no se puede mentir con eso, es imposible. Yo soy incapaz, y se que tú también lo eres. Te cansaste, supongo que algo hice mal. Pero tampoco quiero echarme la culpa de todo, supongo que fue algo entre los dos, o quizás no. Todo lo fue, pero hay finales que no siguen el hilo de la historia al pie de la letra. Final. Me derrumbo. Cambios y trayectorias, todo tiene su final. Y aunque con tu decisión me mates por dentro, literalmente, me estás quitando lo que me diste, y esto no acaba así, te lo aseguro.

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