miércoles, diciembre 12

Me estoy enamorando de ti. Mientras te acurrucas a mi lado y me abrazas, y mi respiración va volviendo a la normalidad me doy cuenta. No se que me estás haciendo pero me encanta. Me das un beso y te acomodas en mi pecho. Te muerdo el lóbulo de la oreja derecha. "Te quiero." Buenas noches princesa, te siento desnuda y me erizas la piel. Cuando me dices que me quieres hay algo dentro de mi que necesita escucharlo hasta la saciedad. Ayer me dijiste que no ibas a irte nunca, pero eso no lo sé y me da miedo. Huelo tu pelo y me siento seguro. Y te aprieto fuerte contra mi... has cambiado mi vida. No entiendo como alguien tan pequeña puede hace que me sienta tan grande. Se me encoge el pecho y algo dentro del estómago se me remueve. Te quiero en mi vida. Hoy estás en mi cama pero día tras día lo estás en mi cabeza. En el cerebelo. O en la hipófisis. No se en que parte de mi cerebro te han establecido, aunque posiblemente lo ocupes todo. Como mi corazón. Te remueves y te aprietas más a mi. No podemos estar más unidos (y en todos los sentidos) y me siento feliz. Tu mera presencia y el roce de todo tu cuerpo me reconforta. Eres la persona que me completa y me complementa a la perfección (y repito y me reitero que en todos los sentidos). Todo lo que podía pedir, y todo lo que una persona puede desear. Más que eso. Eres increíble en todos tus aspectos, imprevisible, gritona, testaruda, bajita y pesada. Eres muy pesada. Pero perfecta a tu manera. Y mía. Sobretodo eres mía y yo soy tuyo. Mueves todo de mi y me reanimas día a día. Te amo. "Buenas noches mi vida, abrázame fuerte"