La historia ha cesado. Ahora parece que por fin puedo seguir con
mi vida, pasar de capítulo. Parece que ahora los protagonistas son otros, no tú. Parece que ya no te tengo
las 24 horas del día en mi cabeza, y es un gran logro. Llegué a pensar que
necesitaba ir al psicólogo. O al psiquiatra. O una camisa de fuerza. O quizás
un tortazo en la cara que me abriese los ojos. Y por fin. No sé si has sido tú,
o yo. O quizás nadie, simplemente el tiempo que pone a todo el mundo en su
lugar. Y hace que poco a poco, muy poco a poco, los recuerdos dejen de doler. Aunque
no siempre. También llena todos y cada uno de los vacíos que me dejaste, pero todavía
quedan huecos por completar. Algunos a lo mejor nunca lo estarán. O sí, el
tiempo dirá. Pero sí realmente no quiero ni mentirme a mí, ni tampoco a ti, he
de decirte que todavía te quiero, no con la intensidad de antes, pero sí que lo
sigo haciendo, y espero, sinceramente, que el tiempo haga que eso también pase.
Aunque lo veo difícil. Te amé con cada fibra de mi alma, célula de mi cuerpo y
poro de mi piel. Con todo lo que soy. Para nada. Para que después de dos años
hoy vuelva a mandarte un mensaje de voz, que no tendrá respuesta, porque soy
tonta. Porque no quiero darme cuenta de que ya no estás, de que esto ya es
real. La jodida realidad que muy a mi pesar, ya me lo ha dejado bastante claro.
miércoles, septiembre 26
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)